Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Inevitable sentirte

Miro el firmamento desde la ventana de mi cuarto, hoy no brilla nada. Es de noche y un aire violento, como un torbellino, invade mi habitación desordenando a su paso los bocetos que están sobre mi mesilla. Me levanto de la cama y recojo las hojas que han quedado esparcidas por el suelo. Me doy cuenta de que uno de los bocetos esta dado la vuelta. En esa cara de la hoja hay escrito miles de veces "para siempre" con tu letra, esa letra redonda y pequeña que tan bien conozco. Dejo caer los bocetos que tenía en la mano izquierda, dejándolos otra vez tirados en el suelo. Me siento con ese folio en la mano. La tenue luz de la calle que ilumina mi cuarto me permite fijarme en cada letra, en cada trazo, en cada espacio, pero sobre todo en ese punto final. Aún ecuerdo cuando lo escribiste. Una de esas maravillosas frías tardes de Octubre en el Starbucks de Gran Vía. Yo miraba a mi musa y trataba de escribir, pero mi musa me robaba los papeles y creaba su propio arte. Inconscientemente una lágrima se resbala por mi mejilla y moja la hoja. Con el dorso de la mano seco el camino que la lágrima ha pintado en mi rostro. Me mojo los labios, cierro los ojos, me muerdo el labio inferior y sin pensarlo más rompo el folio por la mitad.
Otro absurdo intento por olvidarte que no me llevará a ninguna parte.

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