Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

martes, 12 de julio de 2016

Intimidar

       Caminábamos lentamente, despacio, aminorando el ritmo a medida que avanzábamos hacia su casa, siendo conscientes del preludio de la despedida que marcaba el entrar a su calle. Nos paramos delante de la puerta de su casa y me apoyé en un viejo y sucio coche de color oscuro. La noche caía sobre Madrid y nuestras sombras se hacían más profundas en la oscuridad. Su calle, parcialmente iluminada por el alumbrado público marcaba nuestras facciones y nuestros gestos, acentuaba nuestras muecas y delataba nuestras sonrisas cómplices y víctimas de algo que a simple vista parecía imposible, pero al mismo tiempo incuestionable. Me miró, tentándome, retándome a un "a qué no eres capaz". Con paso lento y decidido caminé hacia ella hasta quedarnos a escasos centímetros la una de la otra. Sin que se diera cuenta, la hice caminar hacia atrás hasta hacer que su espalda chocara contra la pared. Notaba su respiración profunda y lenta, segura, sabiéndose aún así dueña de la situación.

viernes, 1 de abril de 2016

L

Capicúa,
que sin ser sombra
me persigue entre la locura.

Espuma y un baño de sales,
contigo;
sexo y drogas a parte,
que son arte
tu cuerpo y la pasión constante.

He pintado el gotelé
con tu mejilla contra la pared,
sudor como tinta
que embadurna la piel.

Fuego y sombras
a partes iguales,
que se mueven ante mi sed.

domingo, 27 de marzo de 2016

XLIX

Somos
del verbo ser,
de ese que a veces es estar,
porque somos
allá donde estemos.

Me he vuelto a tropezar
con tu recuerdo,
con tu risa
y tu prisa
por morderme el cuello.

Con esa mirada lasciva
que me incita al juego.
Con tu pelo
entre mis dedos.
Con las ganas
y el deseo.

Que te quiero
escuchar cantando a gritos
y gritar en silencio,
con gemidos.

Que te quiero,
a secas.

domingo, 6 de marzo de 2016

XLVIII

Bararme en tu costa
y caminar por tu orilla
desvistiendo cicatrices,
descosiéndonos la ropa.

Romperme entre tus olas
y perderme en tu coral,
hacer castillos de arena
con vistas al mar.

Que venga la tormenta
y te haga tempestad,
fuerza indómita
que arrasa,
que devora
y pasa
con la prisa de un tornado
con la fuerza de un huracán.

Me has anclado a tus cimientos
de arena y sal.

Marinera sube a esta ola,
vámonos a otro lugar.

jueves, 3 de marzo de 2016

XLVII

Me he mordido
la lengua y las palabras,
ahogando
la voz que me murmura
el rumor de las olas.

Cada coincidencia
que sin serlo
me arroja al abismo
de recuerdos y delirios.

Que es mi delito y mi castigo
la ausencia
y vivir de lo vivido.
Marcada
con la sombra
y el secreto de un recuerdo
que muere antes de salir
por mi boca.

Aquí dentro
habita,
lejos de la tormenta,
un café con sal.

jueves, 25 de febrero de 2016

XLVI

Pudimos ser
y somos
lo que fuimos
sin saber lo que seremos.

Caminamos
ausentes y perdidas
como un full
contra una escalera de color;
como el cielo azul
o el olor del ascensor.

He bebido
agua salada
y naufrago a la deriva
que derriba
olas y puentes.

Y si me encuentras
mirando hacia poniente
estaré esperando
que muera el Sol
para resurgir entre la noche
ebria de alcohol de tinta.

miércoles, 24 de febrero de 2016

XLV

Me ha brillado
un pedacito de alma
cuando me has sonreído
con los ojos
llenos de agua.

Has hablado de noche
con la luna y la almohada
lejos de quien te oye
y te muerde cicatrices.

He perdido la batalla
y cada una de las guerras.
Soy pájaro de trinchera
y fusil de medio asalto.

Maldita entre promesas
y poesías medito.
Que me han quitado
el abrigo y tengo frío.

Soplame, fuerte,
en la nuca
dame un escalofrío.
Déjame que sienta
que no sólo hay vacío.


jueves, 18 de febrero de 2016

XLIV

Como un día de lluvia
del que no puedo escapar,
las gotas chocando
contra el cristal
donde veo el reflejo
de un quizá.

Cada día me enmudece
la locura
de vivir entre mi boca y tu cintura
la ausencia de un tequila
con limón y sal
cual suicida que vive
reclamando libertad.

He bajado a tu cadera
pernoctando en tus entrañas,
me caído de la cama
a este charco de agua sucia
que le llaman realidad.

Y ahora que escribo
en silencio
donde nadie lee ni imagina
me traiciono a mi misma
escribiéndome en la piel.

martes, 16 de febrero de 2016

XLIII

Ahora me aprieta el corazón
me tiembla el pulso,
he perdido la razón
se ha marchado con el vendaval
donde el cielo se junta con el mar.

Soy una demente
que no entiende
las razones de un engaño
contra sí misma,
un atentado emocional.

Me precipito
como agua sobre París,
sobre Madrid,
en el borde de una palabra
que asoma a mis dedos
a mis deseos
imperfectos e imposibles.

Anudados con cadenas
que llevan mi nombre.
Escondidos de los ojos
de mirones y curiosos.

lunes, 15 de febrero de 2016

XLII

Puede que una tormenta
arremeta contra este árbol
maltrecho y dolorido,
que un vendaval
me vuele las ideas
y los días.

Seguiré escribiendo
por si entre truenos y grietas
se ilumina el cielo
y se me enredan los dedos
en tu pelo.

He perdido el juicio;
ni soy discordia
ni Afrodita,
solo el caos
con papel y tinta.

Hablan de arte
por el frío
y no te han visto
como yo te miro.

Dame un punto de apoyo
y haré que tiemble el mundo.

domingo, 14 de febrero de 2016

XLI

Te he visto amanecer
a golpes de tangos y boleros,
te he visto despertar
acurrucada en mis pecho.

Me he asomado a la ventana
para verte desnuda
en mitad de la madrugada.

He respirado fuerte
y me has helado el alma.
Hay veces que confundo
el silencio y la locura;

la que todo lo cura
pero sólo si la haces caso.
Si la muerdes el cuello
y la vuelves loca tu primero.

sábado, 13 de febrero de 2016

XL

Con la cara
empapada en lágrimas,
mudas y sordas
que se derraman
por el borde de mi cama.

Escribo
con tinta y papel
para guardar mi palabra
y mi cordura
si es que algún día la tuve
y la retuve
hasta que me tropecé
con tu puta sonrisa.

Casualidades
y otras drogas
que me van ahogar
en esta vida que he pactado.
Medir cada palabra
con regla y compás.

No puedo mirar al cielo,
no puedo escribir nada más.

viernes, 12 de febrero de 2016

XXXIX

He cambiado
las teclas
por tinta
y la pantalla
por papel.

He vuelto
a los viejos tiempos,
a las tardes sin café.

Almaceno historias
para volverlas a leer,
ayudar a la memoria
a no perder.

Yo he perdido
la batalla
de la razón
contra tu piel.

Ahora escribo
sobre celulosa
que la dermis
se han rendido
a la estupidez.

jueves, 11 de febrero de 2016

XXXVIII

Hoy es un día raro,
de esos que empiezan 
del revés
y terminan patas arriba.

Me han ardido los ojos
entre cenizas y escombros.
Tengo mordeduras,
dentelladas limpias y profundas,
de los leones de este circo.

Asomada a la ventana 
con intenciones suicidas
he cogido el bolígrafo
y he escrito 
"el resto de mi vida".

Para cuando amanezca
todo estará en calma,
todo será silencio,
y yo seguiré en mi cama.



miércoles, 10 de febrero de 2016

XXXVII

Le rindo cuentas a la Luna
y me reclama silencio;
me antepongo y depongo
las armas
para pedir un alto al fuego.

Un monosílabo muy caro
y yo sin privilegios.
Tengo la respuesta
grabada en la mirada
esa que atraviesa el alma.

Mírame por dentro
las manos atadas,
los ojos abiertos
y la boca amordazada.

Me asaeteas con palabras
cuando no puedo hacer nada,
me devoran los leones
si les doy la espalda.

No quiero más sangre,
ni heridas punzantes.
Me hieren los oídos
las palabras
que son golpes mortales.

Sencillez aparente,
lucha constante.



martes, 9 de febrero de 2016

XXXVI

He bailado lento
con el recuerdo de tu voz
que me susurra despacito
en otra lengua.

Que me muerde
el pensarte
entre el arte y la música
que se acopla a mis oídos
sangrantes.

Se me abre el pecho
y dejo las heridas
al descubiertos,
los balazos y las suturas.

Extraño mirarte sin verte
y olerte entre tanto humo,
ojalá encontrar (me)
perdiendo un mañana y un café.

Me acechan los fantasmas
y me ladran a la puerta
de tu casa,
donde duermen locos y borrachos.

viernes, 5 de febrero de 2016

XXXV

Acababa de tropezarme
con el cielo de tu boca
cuando el agua
de ese río
que me corre por las venas
bajó con fuerza
y desbordó el caudal
que lo encauza.

Me he perdido
en el sur de tu sonrisa,
bajando más allá de tu cadera,
pernoctado entre tu pecho
y la ladera
de tus costillas.

La cara oculta que me queda
cada noche
que no me miras
me recuerda a ese trozo
de Luna,
a ese pedazo de tierra,
abrupto y escarpado
como el tiempo
que no tengo a tu lado.

jueves, 4 de febrero de 2016

XXXIV

Con el cansancio acumulado
me tumbo, sí, en mi lado.
Después de estos días
tengo deudas con mi cama
y con tu espalda.

Agujetas que me abrazan
como viejas conocidas
me aprietan fuerte
y no se sueltan.

Se me han gastado las pilas,
no me queda droga
y en unas horas
empieza otro día.

No me quedan ni fuerzas
para escribirte te quieros.
Se me duermen los dedos
y los sueños.

Si cierras los ojos...

miércoles, 3 de febrero de 2016

XXXIII

A horas intempestivas
como mi sueño inexistente
que aparece sin llamar
y ahora está ausente.

Cinco horas me amparan
para seducir a Morfeo,
para rogar en la cama
que no llegue mañana.

Un cerebro entumecido,
amoratado,
forzado y dolorido.
El miedo a cerrar los ojos
y olvidar lo aprendido.

Dicen,
el saber no ocupa lugar,
dicen.

martes, 2 de febrero de 2016

XXXII

Se precipita al vacío
de la inconsciencia,
al no saber
de la sin razón.

Encontrar un as de picas
entre este puñado
de pasiones.

Sobrevivir a los picotazos
de los cuervos
que se clavan en los ojos
y desgarran las entrañas
de los muertos.

Fantasmas, insomnes,
que vuelven en la noche
a morder sentimientos.

Viaja despacio
entre la almohada y el sueño
para despertar al caníbal
que devora mis adentros.

Pájaro de mal agüero
que se apoya en el quicio de tu cielo
para picar la bruma
que enturbia tu pensamiento.

lunes, 1 de febrero de 2016

XXXI

Te sigo pesando
para que sigas existiendo.
Ahora soy yo
quien está improvisando.

Me gusta cuando vuelas
aunque me asuste
si te alejas.

Habitas en los recuerdos
de este naufrago
que se pierde a la deriva
de un mar de fuego.

Enferma y sin cura
escribo a la nada.
Ya nada te aferra
a esta locura.

                   Siempre (casa).


domingo, 31 de enero de 2016

XXX

.

sábado, 30 de enero de 2016

XXIX

El cielo se secó
de pronto, sin avisar,
ya no había nubes
que romper con tormentas,
ya no había lluvia
ni besos con sabor a sal.

Te has llevado el horizonte;
el Sol ya no se pone
y la Luna no para de llorar.
Han arremetido mis voces
contra tu silencio
y han encontrado un muro,
un muro de cemento.

Si sigues improvisando
me voy a preocupar.
Eres protagonista
de este teatro entre líneas,
el regidor pregunta por ti
dicen que te has ido a París.

No hay guiones sin actores,
no hay verso ni prosa,
ni final feliz.

viernes, 29 de enero de 2016

XXVIII

Me faltan
razones y ganas
para escribir(te),
poesía.

No me invaden
tus palabras,
ni tus ganas de ser verbo.

Me bebo
a palo seco
la inspiración.

A ver si se ahoga
entre el hielo
de tu copa.

Me paseo
sobria de ideas,
ebria dudas.

Marcho
en esta noche funesta,
con este sueño nefasto
al amparo de tu pecho.

jueves, 28 de enero de 2016

XXVII

Hablas encadenada
al borde de mi cama.
Presa en mi imaginación,
amarrada a mi almohada.

Gritas cuando duermo
y me besas los ojos en silencio.
Has susurrado en mis oídos
arte.

Me has convencido de locuras
y de causas pérdidas.
Conozco el color de tu risa
y tu forma de mirarme a escondidas.

De puntillas apareces
entre sombras,
y te creces cuando me arrodillo
entregada a tus delirios.

miércoles, 27 de enero de 2016

XXVI

Como un cuento
en un reino
de fachadas encaladas,
de jazmín en las terrazas
y olor a leña y pan.

Como una guitarra
que afino
con la cojera de mi oído izquierdo,
que toco con las letras
porque con las manos
me muero.

Como un compás
a destiempo
que se cuela entre mis palmas
que acarician tu espalda
y se pierden desbocadas
como un caballo
que galopa ahogado
por la orilla de tus ojos.

Como un trinar mudo
de este ave que no sabe cantar
por eso escribe
versos y sangre
hasta despertar.

Como un vacío existencial
que carece de principio
y de final;
que te atrapa en un bucle infinito
donde cierras los ojos y sueñas,
de donde no puedes escapar.

martes, 26 de enero de 2016

XXV

Noche de poesía exprés
por el sueño,
por la sed
y por el hambre.

Camino por este desierto
que es la vida,
parando en los oasis
de recuerdos
y proyectos.

Camino con paso firme
entre dunas
de dudas y matices.
Evitando tropezarme
con la piedra de mi zapato.

Camino sin brújula
y me pierdo en la noche
fría
de este invierno nocturno
que se viste de oscuro
y pinta caras tristes.

Camino entre
serpientes y alacranes
mientras sopla el viento
y se lleva el sueño
que me calma
el alma,
la sed
y el hambre.

lunes, 25 de enero de 2016

XXIV

He aullado a la Luna
que está llena
de los besos que te guardo.

Aguardo a que amanezca
en esta madrugada eterna,
que sabe a vino.
Sangre que devora
tus entrañas
y recorre mis venas.

La droga que nos falta
y nos condena.
Borracha de versos,
imaginación altiva,
profunda locura
amarrada en el puerto
de la nostalgia.

Se me acercan
las estrellas a la cadera,
creo que se han confundido
de Luna.

sábado, 23 de enero de 2016

XXIII

Cuando gires la mirada
estaré marcada
y emborrachada.

Háblame de silencios,
de esos versos
y aquellos te quieros.

Del miedo de tu risa
y la locura de tu prisa
que se esconden de la risa.

Muerdeme las cicatrices
que son peces
en el mar de tus luces.

Te escribo sin sentido,
sin hacer ruido
mientras me sangra el oído.

Cierra los ojos y sueña
que la felicidad sea tu dueña.

XXII

Veintidós
y ya no me creo invencible.
He visto caer torres
que creía indestructibles.

A pesar de la cojera
suena una lenta
y tiro piedras a tu ventana
por si estás despierta.

Me sacudo el alma
a golpes y de polvo
que ha vuelto
de viaje
y ahora dice
que le sabe a poco.

No tengo más camino
que mis letras
así estoy y soy,
es mi forma imperfecta.

La tengo puesta en bucle
para bailar entre tus brazos
hasta que me duerma.

viernes, 22 de enero de 2016

XXI

Vuelves sin avisar,
cuando menos me lo espero.
Entras sin llamar.

Se han llenado
mis rincones
de sal;
escuece y quema
es el precio a pagar.

Tengo llagas en la piel
de versos sin curar.
Me han salido cicatrices
de tratar de olvidar.

Te me aferras a los huesos
y esos no me los puedo quitar.

Camina vestida
con harapos y despojos,
ha venido a llevarme
a la vera de tus ojos.

Estos versos
llegan a tu orilla
provocando heridas suicidas
de esas que no se curan
y se maquillan.

Lo cierto es que
nunca te fuiste.
Nunca te dejé ir.

jueves, 21 de enero de 2016

XX

Tumbada
en la cama
con este insomnio
al que me he hecho adicta,
abrazando los versos
que supongo
alguien leerá,
probablemente a horas intempestivas,
declamo en silencio
porque así,
sin decir,
es como se dice todo.

No tengo respuestas
porque hace tiempo
que dejé de preguntarme.
Estas palabras hablan
solas
y sólo
del caos
que hay encerrado
en este recipiente
de vísceras,
piel,
huesos
y pelo.

miércoles, 20 de enero de 2016

XIX

La perfecta geometría de tu boca
pintada con el docto pincel
de su silueta en clave baja
acompañada de ese sonido
sordo y profundo,
de un gemido ahogado
entre tu pecho
y tus piernas.

El matiz de la presión
inconsciente
de los músculos que se contraen
ebrios de oxitocina y serotonina.

Tu cuerpo tenso
en una mueca de profunda
entrega y liberación
dejándote al placer
más sucio y bajo
rodeado de fluidos compartidos.

La respiración
contenida tras un esfuerzo cardiaco
en la exigente guerra altruista
librada entre dos cuerpos
que se entregan al abismo
del placer
seductor y lascivo.

martes, 19 de enero de 2016

Entre agua y piel

             Me despertaba con ese enfado extraño tan propio de una siesta corta y extrañamente no estaba a mi lado siempre soy yo la que se cansa primero de dormir. Oigo un chapoteo en el agua y una música de fondo algo más lenta de lo habitual, sin guitarras sonando fuerte, ni ritmos bailables. Me pongo una camiseta y, a tientas, busco mis zapatillas de estar por casa. Abandono la empresa cuando escucho como el agua corre deprisa, como huyendo del recipiente que la contiene. Descalza me asomo al pasillo y veo como por la rendija de la puerta del baño sale vapor y una tenue luz. Llamo a la puerta con los nudillos, la música oculta mi intento de pedir permiso y abro sin que se lo espere. Se estaba terminando de enganchar la toalla alrededor del cuerpo cuando se percata de mi presencia y se gira para mirarme con una sonrisa entre pícara y de buenas tardes demasiado interesante. Me acerco, despacio, impacientando la espera. Sin cruzar una palabra dejo que mi mano aprese el punto exacto donde su toalla se engancha para anudarse y no caerse; un giro rápido de muñeca y contemplo como la toalla desciende por su cuerpo arrastrando algo de la humedad que se adhería a su cuerpo tras ese baño de agua caliente. Mi respiración se acelera. La agarro de la cintura y hago que, subida en el lavabo, su espalda arrastre la humedad del espejo mientras mi mano se pierde entre la humedad de su sexo.

XVIII

Estoy perdida
en este arcón
lleno de siemprevivas,
que ya no sé
si regar o
dejar marchitar.

Supervivientes
a cualquier invierno
y a cualquier tormenta,
a la sequía de tus versos
y a la azote de tu verbo.

No se si hablas
de locura
o es que me he vuelto cuerda
y me invento
cuentos para verme
en tu literatura.

Coincidencias del destino                             sasozrof sedadilausaC
y otras absurdas                                                     sadrusba sarto y
formas de alimentar                                          ratnemila ed samrof
a los ilusos.                                                                     .socol sol a


lunes, 18 de enero de 2016

XVII

He metido quinta
cuando el instinto
me decía que parara,
que diera media vuelta.

He cruzado la trinchera
de esta guerra inexistente.
Mentiría si dijera
que ido a pecho descubierto
y sin pinturas de guerra.

He mirado
desde la cuneta
y he pensado en cuando
ella estuvo allí.
Cuando otras manos
rozaban su piel
y otra boca mordía
su sexo.

Tiempo después
he metido quinta
y he huido de aquel lugar
mientras ella salpicaba
mi Luna,
mientras la guerra inexistente
se quedaba en el retrovisor.

sábado, 16 de enero de 2016

XVI

Dieciséis,
quien dice dieciséis
dice veintidós.

Te escribo
con mi estado febril
y delirante.
Como todos los poetas
que tienen un hueco
en tus estantes.

Postrada en la cama,
como una invalidada,
no he podido asomarme
a la ventana;
pero te he visto de lejos
con esos destellos
de fuego.

Te veo en el cielo azul,
con esas alas nuevas
que te quedan tan bien.
Te veo
en las cosas pequeñas,
en las que no se fija nadie.
Te veo feliz
y me haces feliz,
sin saberlo.

Gracias
por las noticias de París.

XV

Si te hubieras dejado caer
por los poemas del día a día
habrías visto
que no era un día para poesía.
Me dolía la vida.

Una venda en un tobillo
no en los ojos.
Me duele por dentro
porque me quedo
sin lo que más quiero.

Los dedos amoratados
y yo atada a las sillas,
sin poder correr
ni vivir mi vida.

No pienses que me olvidado.

viernes, 15 de enero de 2016

XIV

Se ha ido,
el cielo estaba de luto
porque también ha llorado.

Supongo
que donde quiera que estés
te has acordado.

Has levantado tu varita
por ese gran mago.

Leeréis esto
y no entenderéis nada.

Hoy no hablo de mujeres,
ni de sexo,
ni de lascivia
y pasiones prohibidas.

Hablo de un genio
que se nos ha ido
antes de tiempo.

                                           Always.

jueves, 14 de enero de 2016

XIII

Tarde y hoy sin ganas.
Trece malas suertes
para el común de los mortales.
Me tumbado
entre tu pecho y tu ombligo,
he escuchado
el sonido del mar
en tu respiración
mientras dormías.
Se me han enredado
los dedos
con tus sueños
mientras te acariciaba
el pelo.
Cierro los ojos
y pienso,
hace tiempo
que no tengo noticias de París.

miércoles, 13 de enero de 2016

XII

Como las campanadas
pero sin el sabor dulzón
y sin que se te queden
las manos pegadas.

Esas mejor que aniden
entre mis piernas,
entre caricias mojadas,
sudor
y palabras guarras.

Hoy tengo el cuerpo
lleno de tinta
de ese rito anárquico
al que soy adicta.

Quiero que me beses
la piel
y las locuras
que con los años
escribo de forma indeleble.

martes, 12 de enero de 2016

XI

Repicaban campanas
al borde de mi cama.
Madrugar y otra tortura
a cambio de ayuda divina.

Tú que has bajado
del mismo cielo
y yo que vivo en las nubes.

Ahora llueve,
es mi sudor que se derrama
por tu cuerpo
desnudo y ebrio
de tanto sexo en el cielo.

Déjame que sople tu hastío
entre truenos y gemidos;
incendiemos la tormenta
y apaguemos las luces.

Tengo las ganas
en las yemas de los dedos
que te tocan y dibujan
la escultura de un sueño.

lunes, 11 de enero de 2016

X

He atravesado Madrid
llorando,
yo no,
Ella.

Llovía
como si se hubiera roto el cielo.
La capital teñida
de ese color plomizo,
de una atípica
estampa invernal.

Menos mal que hoy
llueve fuera.
Tengo tendida la ropa dentro;
así no me destiñe la piel
ni las ganas.

Que tengo el frío
en los huesos
pero no en los besos,
esos siempre
están llenos de ti.

domingo, 10 de enero de 2016

IX

He sentido placer
al encoger los dedos de los pies.

Tengo un pedacito
de la cometa que vuelo
en el cielo de tu boca
aquí,
al ladito del mar de tus ojos.

Hábito en tu cama
con el fin de conquistar
la cima de tu pecho
y poblar el jardín
que hay debajo de tu ombligo.

Pienso recorrer
la autopista de tu espalda
y pernoctar en tus caderas
para seguir contando tus lunares
a la luz de una Luna nueva.

Soy devota
de cada una de las rarezas
de tu cuerpo.
Le he construido un templo
a tu lengua
y a tu forma de besar lento.

sábado, 9 de enero de 2016

VIII

Teníamos docenas de historias
en la nevera.

Habíamos escrito poesía
con el sonido de nuestra risa.

Le hemos dado envidia a Madrid
y a la locura
que se ha metido en nuestro maletero
para viajar de polizón
con mis te quiero
en tu maleta
y tus mordiscos en la guantera.

Mi boca
que sólo sabe de noches
entre tus piernas
y de pasiones prohibidas
más allá de lo que pueden
narrar estas letras.

He mirado a los ojos a la Luna
y he tenido delirios de grandeza
entre tu piel
y mis sueños
que ahora escribo entre estos versos.

jueves, 7 de enero de 2016

VII

Es una noche de esas
en las que no me apetece hacer poesía,
pero me he comprometido
a sorprenderos cada día.

Se acercan tiempos difíciles.
Ahora ya es invierno en Madrid.
Hace frío y estoy sin calcetines.

Ella se niega a que la inmortalice
su manía de anochecer pronto
y yo que soy ave nocturna.

Mañana
que seré persona,
la sacaré con una sonrisa
de esa de buenos días.

A ver si no hago ruido
y la fotografío desnuda,
así sin nadie,
sin nada.

Sólo mis manos y su piel.

VI

Otra vez,
otra vez tarde.

Vuelves en bucle en mi habitación;
mientras te compongo
y me recompongo.

Aquí verso tras verso
y foto tras foto,
me falta un café
o una copa de ron.

Ronterías
y otras cosas que se dicen ebria.

Que voy borracha
y es de ti,
del viaje soñado a París,
de tus ganas de vivir.

He tenido la imperiosa necesidad
de volverte a mirar,
te he leído y escribías
historias sin final.

Pido permiso para un baile lento
a la luz de las farolas
de este Madrid perfecto.

martes, 5 de enero de 2016

V

Quizás te has ido a Copenhague
o a cualquier otro lugar
donde hay más lluvia
y está más cerca el mar.

No me quedo, ni me voy
soy el verso sin rimar.
Me asomo a la venta
para verte volar.

No se si te has cansado
o has decidido olvidar.
Seguiré subiendo las persianas
por si te veo soñar.


                                  Bon voyage, mais retour.

IV

Hoy, ayer,
que tenía un olor prestado,
hurtado,
de otra musa.

Café frío,
como el día,
como un invierno
sin tus manías.

Madrid anegada,
por completo,
olía a Mediterráneo.

Lejos del agua
también estaba llena,
abarrotada,
daba asco.

Está más guapa
cuando amanece,
desnuda;
cuando se derrama
en mi comisura.

domingo, 3 de enero de 2016

III

He abierto la ventana
y te he creído ver.

He mirado al cielo
y te he visto arder.

Como un ave migratoria
que está de paso;
te has marchado
antes del ocaso.

Ahora                                                                          que no estás
le rezo a mi diosa
que tiene forma de mujer.

Ahora escribo inspirada
en los lunares de su piel.

Siempre he preferido
empezar la guerra,
inmolar caballos
e incendiar almenas.

Nunca se me ha dado bien
jugar al ajedrez.

                              Dios salve a mi reina.


sábado, 2 de enero de 2016

II

Una tarde de invierno
de esas que suenan a poesía,
de tu risa con la mía.

Me has pervertido los rincones
que ahora me hablan de ti,
que tienen la puta manía de reírse de mí.

Ausencia, me escupe palabras
con las ganas de la locura,
con el tiempo (que dicen)
                              que todo lo cura.

Tengo el veneno en la piel,
me has mordido la vida
y todo me sabe a hiel.

La razón no alcanza a comprender
que he bebido de tu prosa
delirios de nostalgia.

Adicta a tu vida,
me sumerjo en la rutina
de leerte entre bambalinas.

viernes, 1 de enero de 2016

I

Empezaba el año,
empezaba en viernes,
tenía que empezar bien.

Como las buenas historias
con un érase una vez.

Trescientos sesenta y seis
días,
poesías,
para combatir la guerra fría.

Hagamos de este invierno
una primavera
que celebrar en verano
y follarnos en otoño.

No me leas,
no me dejes que te quite el sueño
si no eres adicta a los licores del placer.

Cualquiera te diría
que no soy recomendable;
soy la tormenta perfecta
y el fuego incontrolable.


551

             Miraba la pantalla de aquella conversación como un artista con horror vacui. Sabía que escribir, tenía un mundo que contarte, pero la duda me asaltaba en cada palabra que se pasaba por mi mente. Finalmente dejo que mis pulgares bailen sobre las listas y escriban aquello que tanto quiero decirte. Una vida entera resumida en cuatro palabras. Releo, una y otra vez, esas letras pero algo me impide enviarlas. Te imagino riendo y disfrutando de una noche de verano a la luz de una Luna que se refleja en el mar en su cuarto creciente. Cierro los ojos y casi puedo oler tu colonia mezclada con la salitre que se acumula en tu piel a pesar de haberte duchado. Imagino el sonido de tu risa que se confunde con la música de fondo que cantáis a gritos. Casi puedo acariciar tu pelo, notar como mis dedos se pierden entre ese pelo corto y suave que me atrapa. Puedo apoyar mi frente sobre tu hombro mientras mi mano sigue acariciando tu cuello, tu nuca, tu oreja. Pierdo la cabeza y me sueño allí, junto a ti. pero de repente abro los ojos y caigo en la cuenta de que estamos demasiado lejos. Abro los ojos y borro las palabras que había escrito porque tengo miedo a molestar.