Puede que una tormenta
arremeta contra este árbol
maltrecho y dolorido,
que un vendaval
me vuele las ideas
y los días.
Seguiré escribiendo
por si entre truenos y grietas
se ilumina el cielo
y se me enredan los dedos
en tu pelo.
He perdido el juicio;
ni soy discordia
ni Afrodita,
solo el caos
con papel y tinta.
Hablan de arte
por el frío
y no te han visto
como yo te miro.
Dame un punto de apoyo
y haré que tiemble el mundo.
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