Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

lunes, 15 de febrero de 2016

XLII

Puede que una tormenta
arremeta contra este árbol
maltrecho y dolorido,
que un vendaval
me vuele las ideas
y los días.

Seguiré escribiendo
por si entre truenos y grietas
se ilumina el cielo
y se me enredan los dedos
en tu pelo.

He perdido el juicio;
ni soy discordia
ni Afrodita,
solo el caos
con papel y tinta.

Hablan de arte
por el frío
y no te han visto
como yo te miro.

Dame un punto de apoyo
y haré que tiemble el mundo.

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