Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

martes, 9 de febrero de 2016

XXXVI

He bailado lento
con el recuerdo de tu voz
que me susurra despacito
en otra lengua.

Que me muerde
el pensarte
entre el arte y la música
que se acopla a mis oídos
sangrantes.

Se me abre el pecho
y dejo las heridas
al descubiertos,
los balazos y las suturas.

Extraño mirarte sin verte
y olerte entre tanto humo,
ojalá encontrar (me)
perdiendo un mañana y un café.

Me acechan los fantasmas
y me ladran a la puerta
de tu casa,
donde duermen locos y borrachos.

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