Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

miércoles, 3 de febrero de 2016

XXXIII

A horas intempestivas
como mi sueño inexistente
que aparece sin llamar
y ahora está ausente.

Cinco horas me amparan
para seducir a Morfeo,
para rogar en la cama
que no llegue mañana.

Un cerebro entumecido,
amoratado,
forzado y dolorido.
El miedo a cerrar los ojos
y olvidar lo aprendido.

Dicen,
el saber no ocupa lugar,
dicen.

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