Como un día de lluvia
del que no puedo escapar,
las gotas chocando
contra el cristal
donde veo el reflejo
de un quizá.
Cada día me enmudece
la locura
de vivir entre mi boca y tu cintura
la ausencia de un tequila
con limón y sal
cual suicida que vive
reclamando libertad.
He bajado a tu cadera
pernoctando en tus entrañas,
me caído de la cama
a este charco de agua sucia
que le llaman realidad.
Y ahora que escribo
en silencio
donde nadie lee ni imagina
me traiciono a mi misma
escribiéndome en la piel.
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