He metido quinta
cuando el instinto
me decía que parara,
que diera media vuelta.
He cruzado la trinchera
de esta guerra inexistente.
Mentiría si dijera
que ido a pecho descubierto
y sin pinturas de guerra.
He mirado
desde la cuneta
y he pensado en cuando
ella estuvo allí.
Cuando otras manos
rozaban su piel
y otra boca mordía
su sexo.
Tiempo después
he metido quinta
y he huido de aquel lugar
mientras ella salpicaba
mi Luna,
mientras la guerra inexistente
se quedaba en el retrovisor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario