Cuando gires la mirada
estaré marcada
y emborrachada.
Háblame de silencios,
de esos versos
y aquellos te quieros.
Del miedo de tu risa
y la locura de tu prisa
que se esconden de la risa.
Muerdeme las cicatrices
que son peces
en el mar de tus luces.
Te escribo sin sentido,
sin hacer ruido
mientras me sangra el oído.
Cierra los ojos y sueña
que la felicidad sea tu dueña.
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