Otra vez,
otra vez tarde.
Vuelves en bucle en mi habitación;
mientras te compongo
y me recompongo.
Aquí verso tras verso
y foto tras foto,
me falta un café
o una copa de ron.
Ronterías
y otras cosas que se dicen ebria.
Que voy borracha
y es de ti,
del viaje soñado a París,
de tus ganas de vivir.
He tenido la imperiosa necesidad
de volverte a mirar,
te he leído y escribías
historias sin final.
Pido permiso para un baile lento
a la luz de las farolas
de este Madrid perfecto.
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