Veintidós
y ya no me creo invencible.
He visto caer torres
que creía indestructibles.
A pesar de la cojera
suena una lenta
y tiro piedras a tu ventana
por si estás despierta.
Me sacudo el alma
a golpes y de polvo
que ha vuelto
de viaje
y ahora dice
que le sabe a poco.
No tengo más camino
que mis letras
así estoy y soy,
es mi forma imperfecta.
La tengo puesta en bucle
para bailar entre tus brazos
hasta que me duerma.
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