Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

jueves, 28 de enero de 2016

XXVII

Hablas encadenada
al borde de mi cama.
Presa en mi imaginación,
amarrada a mi almohada.

Gritas cuando duermo
y me besas los ojos en silencio.
Has susurrado en mis oídos
arte.

Me has convencido de locuras
y de causas pérdidas.
Conozco el color de tu risa
y tu forma de mirarme a escondidas.

De puntillas apareces
entre sombras,
y te creces cuando me arrodillo
entregada a tus delirios.

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