Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

viernes, 22 de enero de 2016

XXI

Vuelves sin avisar,
cuando menos me lo espero.
Entras sin llamar.

Se han llenado
mis rincones
de sal;
escuece y quema
es el precio a pagar.

Tengo llagas en la piel
de versos sin curar.
Me han salido cicatrices
de tratar de olvidar.

Te me aferras a los huesos
y esos no me los puedo quitar.

Camina vestida
con harapos y despojos,
ha venido a llevarme
a la vera de tus ojos.

Estos versos
llegan a tu orilla
provocando heridas suicidas
de esas que no se curan
y se maquillan.

Lo cierto es que
nunca te fuiste.
Nunca te dejé ir.

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