El tiempo había vuelto a avanzar. Mis labios se separaban de los suyos lentamente, adormecidos y húmedos. Al mismo tiempo, mis ojos se resistían a abrirse, temiendo, que tal vez, al entrar en contacto con la realidad todo quedase en un sueño. Un maravilloso sueño, pero al fin y al cabo sólo eso, un sueño. Sin estar convencida del todo, levanto mis párpados mientras exhalo una bocanada de aire, exhausta tras un beso eterno. La mar embravecida golpea violentamente contra las rocas, que ni sienten ni padecen. Impasivas e indolentes son testigos de este esperado encuentro. Te apoyas en la barandilla del muelle, tus manos entran en contacto con el metal frío pintado de blanco. Pierdes tu mirada en el horizonte, donde un pequeño barco lucha contra un gigante de agua. Yo, apoyada junto a ti, la pierdo en tus ojos, en mi mar particular. Me miras de reojo, te has dado cuenta de que te estaba observando. Sonríes mientras giras la cabeza. El viento nos despeina. No hablamos, los gemidos del rompeolas ahogarían nuestras voces. Tiras de mi cinturón, acercándome a ti. Apoyas tu frente en la mía; que sensación tan agradable sentirte temblar a dos centímetros de mi.
prontito espero q ocurra!!!muack te quiero
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar