Era de madrugada cuando me llego la inspiración. Abrí los ojos excitada por la idea que me había sorprendido en sueños pero con las dificultades propias de quien se despierta. Con los ojos hinchados y medio cerrados extendí la mano izquierda hacia la mesilla de noche y, tanteando, palpé el bloc de notas, el de Las ideas de madrugada. En medio de la oscuridad garabateé un escueto boceto. A tientas dejé de nuevo la agenda encima de la mesilla. A través de la ventana, que daba a la terraza, vi una sombra apoyada en la barandilla. Me giré, el otro lado de la cama estaba vacío. Me puse la camiseta, las zapatillas y despacio, entre la tenue luz blanquecina que inundaba el salón, lo atravesé hasta llegar a la puerta de la terraza. Allí estaba ella, apoyada en la barandilla, con un jersey finito y con la mirada perdida en ese astro que sólo se deja ver de noche. Rodeé su cintura por la espalda y besé su nuca. - ¿Te he despertado? - Me preguntó algo preocupada. - No mi amor, me has inspirado. ¿Qué haces aquí? - Dije mientras acariciaba su tripa. Ella se zafó de mis brazos que la envolvían. - ¡Vámonos de viaje! - Dijo de repente mirándome a los ojos con una de esas sonrisas que me derriten. -¿Ahora? ¿Así? ¿De repente? - Pregunté extrañada por esa actitud impulsiva. - Sí, así de repente. Un par de días, tú y yo y nadie más. Un fin de semana para las dos sin nadie, ni nada... - dejó la frase en el aire mientras imitaba con la mano el gesto de hablar por teléfono. -¿Dónde quieres que vayamos? - Pregunté. - ¿Dónde quieres llevarme? - Respondió con una de sus comunes respuesta-pregunta. - A La Luna... - dije mientras miraba la esfera blanca que brillaba en el firmamento - ...pero nos pilla un poco lejos -. Las dos reímos. - Vámonos a Praga -. Tiré de ella hacia mí y la besé, a pesar de hacer algo de fresco sus labios siempre estaban tibios. Abrazándonos, nos miramos a los ojos, se mordía el labio inferior, - ¿qué me dices? - Preguntó aún sabiendo perfectamente lo que contestaría. - Que me vuelves loca -.
Media hora más tarde salíamos por la puerta, con una maleta ligera, dirección al aeropuerto.
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