Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

martes, 28 de julio de 2015

Esquizofrenia

      Volver siempre me cuesta más. Tantas horas sola en una máquina que me podría matar, escuchando canciones autodestructivas que, para mí, hablan de esta herida que supura. Tener un accidente es el menor de mis problemas. Las escasas luces que alumbran la carretera se confunden con los faros de los coches debido a las lágrimas que brotan de mis ojos como una cascada que se precipita de forma suicida por mis mejillas. Noto el peso de las lágrimas al chocar contra mi cuerpo. Con la vista nublada, dejándome la voz gritando desesperada las frases de esas canciones que te diría si te tuviera delante, trato de volver viva a mis cuatro paredes. Y entonces te imagino, ahí junto a mí, como otras tantas veces, sentada a mi lado y metiéndote con mi música; riéndote de mi enfado aparente, de mi cara de niña pequeña enfurruñada. Sonrío, por primera vez en mucho tiempo sonrío conduciendo. Un destello, el parpadeo de unas luces largas, en el retrovisor interior me saca de esa alucinación; me doy cuenta de que me he cambiado de carril sin mirar y el coche de detrás está a menos de medio metro del mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario