Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

viernes, 23 de julio de 2010

Algo improvable (Amor en Madrid)

Abro la ventana de mi apartamento. Cierro los ojos y respiro profundamente. Ese aire tan característico del centro inunda mis pulmones. Cualquier persona medianamente cuerda no dudaría en mirar con desagrado el gesto que acabo de realizar pero, para mi, despertarme y sentir como el alma de Madrid va inundando, poco a poco, cada una de las partes de mi cuerpo es, simplemente, perfecto. Giro la cabeza y la veo dormida, parece un ángel. La luz incide sutilmente sobre su cuerpo. Me siento a a los piez de la cama y contemplo su figura.
Madrid, viernes por la mañana, hora punta en el metro. Mecánicamente saco mi libro de la mochila y me pongo a leer, tratando de evadirme de toda la muchedumbre que apelotonada se aglomera en el vagón. Alguien me golpea el brazo y mi libro cae al suelo. Levanto la cabeza con cara de pocos amigos pero, cual es mi sorpresa cuando en medio de tanta gente, donde nadie sería capaz de distinguir a nadie, yo he descubierto al ser más hermoso de la Tierra.

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