Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

viernes, 23 de julio de 2010

Nervios

Sentada en las escaleras de la boca de metro de Cuatro Caminos me muerdo las uñas. Me levanto, me siento de nuevo, me vuelvo a levantar, no puedo estar quieta. Saco el iPod de uno de los múltiples bolsillos de mi pantalón vaquero y lo enciendo. No se que suena, da lo mismo, tan siquiera se por que he sacado la música. Otra riada de gente sube por las escaleras, me fijo, pero no está. Miro el reloj: las siete y veinte. - Aún faltan diez minutos - me digo a mi misma para calmar el latir precipitado de mi corazón. Me siento, dejo mi mirada perdida en algún punto impreciso. Mientras, la música continúa sonando y mi mente se marcha lejos, sin avisar, tratando de imaginar que sucederá cuando llegue.
Noto una mano en mi hombro, es ella.

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