Eran las 20:30 estábamos en la T4 y su avión estaba a punto de salir.
- Me voy. No te puedo pedir que me esperes... Pero, por favor, no me olvides... - Me dijo al oído mientras me abrazaba y unas amargas lágrimas caían por sus mejillas. - Jamás podría hacerlo... - Dije con la voz entre cortada. Agarrando mi mano derecha sus labios dibujaron un te quiero. Cogió su maleta, se dió la vuelta y la vi marchar hacia la puerta de embarque H3.
No se si fue mi corazón o las mariposas que siento en el estómago cada vez que me besa, pero derrepente, mis piernas empezaron a correr sin que mi cabeza tuviese control sobre ellas. Salí corriendo hacia la zona de embarque. - Deténgase, no puede pasar - dijo la señorita desde el mostrador, pero mis oídos no escuchaban absolutamente nada. - ¡Alto, deténgase! - Gritaban los de seguridad. Los gritos hicieron que te dieses la vuelta. Me viste corriendo hacia ti y a cuatro policías detrás de mi. - ¡Alto, pare ahora mismo! - Continuaban gritando los policías. Entonces me paré, justo delante de ti. Te besé y mirando esos ojos preciosos ojos marrones dije: - te esperaré todo el tiepmo que haga falta -.
A pesar de que me estaban reposando y, probablemente, me tocaría pasarme toda la noche en los calabozos una sonrisa estaba pintada en mi cara. Sólo faltaban 364 días para volver a verte.
vic: has conseguido que la alegría de "fin de exámenes" se convierta en una lágrima amarga y un escalofrío que me recorre la espalda. pero a pesar de ese mal sabor de boca tengo una sonrisa pintada que me recuerda que esa cabezota empedernida que no se rinde ni por un forzudo con gorra es mi mejor amiga.
ResponderEliminarno te cambiaría por nada tía ...
lo que puede hacer un texto...
ResponderEliminarte Quiero