Me despierto sofocada, no se si por algún sueño algo subido de tono o por el calor asfixiante de esta época del año. Ella estaba dormida. La ventana estaba abierta de par en par pero aún así no corría ni una pizca de aire. Su brazo rodeaba mi cintura. Miro el ventilador del techo preguntándome si realmente ese aparato sirve de algo. Cojo su brazo con cuidado y lo aparto de mi cuerpo. Intento no hacer mucho ruido, no quiero que se despierte. Como un fantasma voy a la cocina, abro la nevera y cojo una botella de agua bien fría. Mis manos se alivian al contacto con la botella. La destapo. Mis labios se precipitan a la boca de la botella, deseosos del contacto con ese insípido pero agradable líquido. Comienzo a beber. Mientras, el frescor que sale de la nevera enfría mi acalorado cuerpo. Cierro la nevera y tapo la botella ya vacía.
Vuelvo a la habitación. Me tumbo en la cama sin molestar demasiadao. Ella se acerca de nuevo a mi. Sus labios buscan los míos; los encuentran. - Te he echado de menos - Me dice medio dormida en un susurro apenas perceptible. Se acurruca en mi pecho. La envuelvo con mi brazo, la miro y sonrío. Mañana será ella lo primero que vea al despertar.
Estas dedicatorias son las que hacen que la vida valga la penaa pequeñaaa
ResponderEliminarsigue siendo asi siempre porque todos necesitamos un sol como tu en nuestras vidas :d