Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

domingo, 15 de julio de 2012

Bourbon con sexo

          Allí estaba yo, en aquel garito en el que nos habíamos emborrachado tantas madrugadas y en el que nos habíamos dejado cientos de veces a la noche madrileña. Hoy no había un nosotras, hoy el alcohol inundaba mis venas como anestésico para el dolor. Una copa detrás de otra iban descendiendo por mi garganta que a las dos ya estaba en carne viva. Mi estómago se quejó entonces por la ingente cantidad de alcohol que ya había en él. Me aparté de la barra en un acto reflejo y me fui haciendo hueco entre toda la gente que llenaba el local esa noche hasta llegar a los servicios. Como siempre una cola inmensa en el de mujeres; una segunda arcada me hizo entrar en el baño de hombres sin pensármelo dos veces. Deposité gran parte del contenido de mi maltratado estómago en uno de los urinarios del baño de caballeros. Me quedé sentada en el suelo con los ojos cerrados intentando ubicarme. Noté como alguien aporreaba la puerta. Me levanté, tiré de la cadena y salí con mi decimonovena copa aún en la mano. Me miré al espejo resquebrajado, con churretes de origen dudoso y múltiples pintadas, que colgaba de la pared de baldosas blancas de aquel baño. Tenía un aspecto horrible. Miré mi copa y me enjuagué la boca con el culo de lo que quedaba de mi bourbun con hielo. Dejé la copa en el lavabo y al salir del baño me choqué con ella. - ¿Qué cojones haces tía? - Me increpó de malos modos. La miré con asco - ¡que te jodan! - Escupió mi boca alzando mis palabras por encima de la música pasada de decibelios que inundaba el local. Me iba a marchar cuando me empotró, dejándome entre ella y la pared. Me besó; la empujé separándola de mí. Ambas olíamos excesivamente alcohol. Nos miramos a los ojos, retándonos ha hacernos daño esa noche, a hacernos traspasar la barrera del placer hasta alcanzar el margen del dolor para enterrar nuestros sufrimientos entre algo más que alcohol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario