Siempre nos quedará... escribir, París era demasiado caro.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Algo más que una leyenda

- Perdona - fue la primera palabra que crucé con esos ojos azules. Nuestros codos se chocaron mientras pedíamos nuestras respectivas consumiciones en la barra de aquel agobiante bar de ambiente. Las dos mirábamos atentamente como la camarera ponía nuestras copas a la vez. Mismo alcohol. Casualidades del destino aquella noche bebíamos lo mismo, Barceló con Coca - Cola. Nos puso las copas juntas, a nuestro alcance, para que cada una cogiésemos la nuestra. La miré y sonreí. La chica de las coincidencias me devolvió una sonrisa algo algo forzada. Cuando fuimos a coger nuestras pertinentes copas nuestros dedos se rozaron, esta vez de una forma algo menos casual. Me mordía el labio inferior cuando ella apartó rápidamente su mano. Se dio media vuelta y desapareció entre la muchedumbre que hacía ímprobos esfuerzos por hacerse con un metro cuadrado para poder bailar. La busqué con la mirada entre toda esa gente pero, era imposible encontrar a nadie. Tardé poco en beberme el cubata. Cogí mi abrigo y mi bolso con intención de irme, - ¿dónde vas? - me preguntó una de mis amigas cuando me vio coger mis cosas tan apresuradamente, pues la noche no había hecho más que empezar. - No me encuentro bien, creo que la copa me ha sentado algo mal - mentí. Mientras, esos ojos azules aparecían de forma inconsciente en mi cabeza complicándome la noche al pensar que no los volvería a ver.

Mis amigas intentaron retenerme pero necesitaba algo de oxígeno. Cuál fue mi sorpresa cuando en la puerta me encuentro a la chica de las coincidencias mirando al cielo, mirando a La Luna. De repente todo mi agobio desapareció. Despacio me acerqué. - Una vez, leí... - empecé a decir; ella se sorprendió al ser interrumpida en su momento de reflexión, pero continuó escuchando. - ...que si en una noche de invierno miras a alguien a los ojos y La Luna brilla en ellos le debes un beso de agradecimiento, pues ha capturado La Luna en sus pupilas para ti. - De forma automática miraste a mis ojos marrones y vistes en ellos reflejado al astro blanco. Sonreíste dándome a entender que habías visto mis intenciones pero que no estabas dispuesta a darle un beso a una completa desconocida sólo porque sepa historias originales. Te devolví una sonrisa pícara, te miré a los ojos y te robé un beso - La Luna también se refleja en tus ojos esta noche... -. No te esperabas el beso, te quedaste paralizada con un interrogante dibujado en tu expresión. - Disfruta de la noche chica de ojos de Luna - te dije mientras comenzaba a andar hacia el final de la calle.

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